lunes, 17 de agosto de 2015

"Nunca seré tu héroe". Desde luego que no.

¿De dónde viene esa creencia tan arraigada de que los adolescentes son básicamente criaturas inestables y estúpidas? Pues de la misma experiencia, diréis.

Vale, yo como ex-adolescente, ahora joven adulta, tengo reciente esa época y admito que puede que no fuera la más lúcida de todas pero la forma en la que los adolescentes son mostrados en la televisión y en los libros es ofensiva y denigrante y...deberían quejarse, si sacan un ratiro entre botellón y botellón. Es broma.



No pero en serio, recuerdo tener trece o catorce años y, como buena adolescente me creía más lista que nadie y también bastante más lista que mis compañeros porque yo no soportaba a los adolescentes. Y era uno de ellos. Y era consciente de ello, pero no por eso los soportaba más.
La gente de mi edad me resultaba irritante, me parecían estereotipados y planos, así de sofisticada era yo. Y como estaba muy por encima de la gente de mi edad prefería pasar el tiempo con adultos con los que la verdad es que me entendía mucho mejor. Lo malo es que el resto de mi tiempo libre lo pasaba viendo Lizzie Mcguire , lo que me restaba un poco de credibilidad. Pero uff, ella sí que me entendía. 

¿Os acordáis? Era taaaan guay. (Suspiro nostálgico)
En fin, volviendo al tema de mi patológica alergia a los adolescentes (durante mi propia adolescencia), la lectura obligatoria del colegio no es que me ayudara a mejor mi idea del adolescente tipo. Siempre eran libros sobre la vida cotidiana de algún adolescente torturado y cansado de la vida en el que la línea argumental era más o menos así:

Chico/a está cansado de la vida - chico/a hace tontería impropia de él/ella - consecuencias nefastas - penoso desenlace traído de los pelos en el que chico/a se da cuenta de su error y se compromete a no repetirlo + acaba estando mucho más unido a sus padres.



Importantísimo: El libro siempre debe estar regado de expresiones adolescentiles pasadas de moda, de esas que utiliza la Super Pop y da mucha vergüenza ajena, que parece un padre intentando hacerse el guay con los amigos de su hijo.



En cuanto a la tontería que hace el protagonista (el nudo de la novela, si es que merece el apelativo de novela) podía ser de menor o menor rango, a veces ponía en peligro su vida, otras sus notas o su amistad con su vecino del quinto.
A veces era una cosa super dramática y exagerada. Y tú, como lector, te quedabas:

NOOOOO. ¿Pero por qué te has tenido que tomar esa pastilla? ¡Eras tan buena alumna!
(¿Qué tiene que ver lo buena alumna que sea? Ni idea, pero debe serlo porque lo repiten mucho).

La cosa siempre iba igual después de eso:

Fase de desesperación: Oh no, ¿cómo he podido ser tan idiota? Ahora me doy cuenta de que mi vida de la que tanto me quejaba era en realidad súper-chachi-guachi (¿veis? puntos extra por utilización de una expresión trillada y patética).

Fase de enmienda: Ahora voy a estudiar/portarme bien/dejar las drogas a tope. Eh... Tronco.

Desenlace: Ahora soy mucho más feliz, y popular. Y quiero a mi papá y a mi mamá. Pero de una forma super madura, porque soy maduro y divertido y molo cantidad.


(Queridos autores de libros para adolescentes: nadie dice molar. De nada.)
Normalmente acababan con una escena lacrimógena en la que hacían las paces con su padre/hermano mayor o lo que sea.

Entonces se supone que como lectores teníamos que habernos quedado:

Qué bonico, jopetas

Pero la reacción estándar era esta:

Yupi.

Y mi pregunta es... ¿por qué les hacemos esto a los pobres chicos? Luego diremos que no les gusta leer, no me extraña. Odio este tipo de libros ahora pero los odiaba también cuando tenía quince años. Si ese hubiera sido mi primer contacto con la literatura, la habría odiado también.

Puedo entender que a esa edad te interese leer sobre los temas que te preocupan pero hay novelas de sentimientos y de crecimiento que no dan ganas de cortarse las venas, por ejemplo:

- El club de los optimistas incorregibles
- El guardián entre el centeno
- David Copperfield
- Desde mi cielo
- Rebeldes

He descubierto estos libros de mayor pero me encantaría haberlos leído al tener la misma edad que sus protagonistas. Tratan los mismos temas que los libros que leíamos en el colegio pero sus argumentos son mejores, sus personajes tienen inquietudes reales y son complejos y básicamente no premian y alientan la estupidez ni la rebeldía sin causa.

¿Por qué se tomó la pastilla? Es que sigo sin entenderlo.
Ojalá hubiéramos leído estos libros en clase en lugar de la lectura típica porque sinceramente, Jordi Sierra i Fabra, me tuviste años creyendo que no soportaba la novela realista. Leí únicamente libros fantásticos y de ciencia ficción durante años creyendo que no había nada meramente interesante en seguir la vida real. Me alegro de haberme equivocado, pero con esos personajes tan irritantes y repelentes no ponías nada de tu parte, ¿eh?

Y en serio, en Campos de Fresas, la prota tendría que haber muerto, era el único desenlace realista y lo sabes.

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